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admin Julio 16, 2007

Mendoza
Está en alza en la provincia el mercado de antigüedades
Se han instalado varios anticuarios, que apuntan a un público selecto y al turismo. Muchos de los objetos que se venden fueron de inmigrantes o de familias viejas que se desprendieron de ellos.

Gabriela Malizia
gmalizia@diariouno.net.ar

En la ciudad se está creando un mini San Telmo, un paseo de anticuarios que busca llamar la atención del público sobre objetos de arte, o piezas únicas de época o estilo.

El mercado local de antigüedades tiene una particularidad: los objetos que se comercializan en Mendoza tienen bastante más edad que los de San Telmo.

Son, en general, piezas traídas por los inmigrantes a principios del siglo XIX, así como muebles y objetos de decoración que pertenecieron a familias patricias de Mendoza, que con el tiempo se fueron desintegrando.

Los mendocinos, clásicos
Javier Guevara, el anticuario más conocido de Mendoza, explicó que los mendocinos son clásicos aun para las antigüedades y no gustan mucho de los objetos decorativos de la ola de diseñadores posterior a la década del ’30, corriente que se conoció como Art Decó en Francia.

“De hecho, muchos de los objetos que la gente no compra en San Telmo vienen a Mendoza, y no al revés –explicó José María Bombal, socio de Guevara–; el mendocino es clásico, y quiere muebles estilo inglés, francés o una mezcla de ambos. A veces también algo de Art Nouveau, pero eso es todo”.

Javier Guevara echó por tierra el mito de que el mobiliario de época es mucho más caro que uno moderno y aseguró que éstos, cuando se hacen a medida, son más costosos, pero por la falta de buenos artesanos –ebanistas, talladores – raramente alcanzan la calidad de una pieza de época.

Lo raro y lo obtenible
“Todo se puede conseguir”, aseguró José María Bombal, pero aclaró que el trámite para obtener todas estas piezas puede demorar hasta dos años.

“La gente que invierte en objetos antiguos no se pone ansiosa, sabe que le está dando un perfil personalísimo a su casa”.

Es que, al parecer, aquellos amantes de objetos de estilo saben exactamente qué quieren. Son personas con gusto artístico que saben esperar que el cuadro o el mueble aparezcan, no importa cuánto demoren.
Obviamente ésta es una cualidad que pocos desarrollan en un mundo industrializado donde todo se mide por el “llame ya”.

De hecho, los anticuarios son una especie de guardianes del mundo preindustrial. Aman lo bello, lo único, lo raro, lo que lleva impresa la marca del artesano.

Muchas de las piezas que hoy se ven en los anticuarios –desde petit muebles hasta lámparas o pianos– se fabricaron en jacarandá, caoba, palo de rosa, petiribí, maderas que, por su alto valor y escasez, han ido desapareciendo del mercado.

Germán Leiva, uno de los anticuarios del paseo de la calle San Juan al 1500, señaló que “las piezas tecnológicas no van a ser valiosas nunca porque se han hecho millones de objetos iguales”.

“Las piezas antiguas valen por su escasez y trabajo a mano. La labor del orfebre, del platero, el herraje exquisito de un mueble, son cosas que ya no se encuentran fácilmente y por eso valen”, apuntó.

El cuadro de Alicia Arenas
Las antigüedades no sólo son valoradas por su edad y preciosismo, sino también en relación con su historia.

Por ejemplo, algunos cuadros que están en exposición.

Cuando Alicia Arenas, dama de la sociedad mendocina, trajo su retrato pintado por un pintor español de apellido Sangroni, todas sus amigas quisieron tener el suyo. Tal fue la demanda de los retratos que trajeron al artista de Europa.

Éste permaneció dos años en la provincia y no hizo más que pintar retratos de la señoras ricas.

Si bien él no era un gran pintor, los retratos hicieron historia en Mendoza, y por tanto tienen valor como antigüedad.

En muchos casos tampoco se conoce exactamente la antigüedad de un objeto, ya que para determinar concretamente la edad de un material se necesitaría un diagnóstico científico inaccesible, como la prueba de carbono 14.

La edad indeterminada de los muebles, las pinturas, o de los objetos religiosos no implica que éstos salgan del espectro de objetos decorativos valiosos o antigüedades, ya que su valor reside, en cambio, en su historia (en el caso de los objetos) o en el trabajo que se invirtió en su creación.

Una Respuesta to “Está”

  1. Víctor Esainson 07 Ago 2007 at 12:22 pm

    Con mucho orgullo he recibido la distinción de Javier Guevara de encargarme de su nuevo sitio web, al que además he aplicado las últimas técnicas en posicionamiento web que permiten una visibilidad inédita en Google y los buscadores líderes. Los invito a visitarlo en www.guevaraantiguedades.com.ar
    Muchas gracias

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